INFO TURISMO ARGENTINA

Día: 5 de octubre de 2026

  • TUCUMAN: EL AZÚCAR Y SU MEMORIA

    Periodistas frente al Museo de la Industria Azucarera

    En el Parque 9 de Julio, el Museo de la Industria Azucarera invita a conocer una actividad que transformó a Tucumán. La casa del obispo Colombres, las antiguas máquinas y las historias de los trabajadores acercan al visitante a un patrimonio atravesado por el esfuerzo, los conflictos y las creencias populares.

    En Tucumán, el azúcar tiene una historia que merece conocerse más allá de su presencia cotidiana en nuestra mesa. Está ligada al trabajo en los surcos, a los ingenios y a generaciones de familias cuyo sustento dependió de cada zafra. Acercarse a esa historia permite comprender cuánto de la identidad provincial se construyó alrededor de la caña.
    Durante nuestro recorrido por San Miguel de Tucumán visitamos el Museo de la Industria Azucarera – Casa del Obispo Colombres, ubicado dentro del Parque 9 de Julio. La visita formó parte del FamPress internacional de periodistas turísticos de la Organización Mundial de Periodismo Turístico.

    La casona conserva el vínculo con José Eusebio Colombres, quien hacia 1821 retomó el cultivo y la elaboración de azúcar en su quinta de El Bajo. Allí instaló trapiches de madera movidos por bueyes para moler la caña. Su iniciativa impulsó una actividad que tenía antecedentes en la provincia y que, con el tiempo, adquiriría una dimensión decisiva para su economía. La propiedad fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1941.
    Las galerías y los arcos de la casa permiten apreciar también su valor arquitectónico. En el museo se exhiben pertenencias de Colombres y maquinaria vinculada con la producción azucarera; entre las piezas se destaca el trapiche de madera. Es una oportunidad para entender cómo se procesaba la caña y observar las herramientas de un trabajo que fue cambiando con la incorporación de nuevas tecnologías.
    Frente a esas máquinas, vale detenerse a pensar en quienes las hicieron funcionar. Cada avance productivo tuvo detrás manos, jornadas de esfuerzo y conocimientos transmitidos entre trabajadores. Esa dimensión humana vuelve especialmente valioso el recorrido.

    LOS TRABAJADORES Y LAS HERIDAS DE LA HISTORIA

    La historia azucarera también estuvo atravesada por luchas laborales y decisiones que afectaron a comunidades enteras. Durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, iniciada en 1966, el cierre de ingenios provocó una profunda crisis social: familias perdieron su fuente de ingresos y muchas debieron emigrar. Las protestas y la organización obrera expresaron la defensa del trabajo y de la vida de los pueblos vinculados con esas fábricas.
    En los años setenta, la represión alcanzó a trabajadores y dirigentes azucareros. La investigación Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad documenta secuestros y desapariciones en ingenios tucumanos, entre ellos Concepción y La Fronterita.

    Recordar ese pasado permite reconocer a quienes sostuvieron la actividad y sufrieron la violencia del terrorismo de Estado.

    EL FAMILIAR: UNA LEYENDA ENTRE LOS INGENIOS

    Junto con la historia documentada aparece El Familiar, uno de los relatos más inquietantes del folclore del noroeste argentino.
    Según distintas versiones de la leyenda, los dueños de los ingenios obtenían prosperidad mediante un pacto con el diablo. A cambio, debían entregar un trabajador a una criatura que podía adoptar la forma de un gran perro negro o de una serpiente. Ese ser habitaba espacios oscuros de la fábrica y alimentaba el temor de quienes trabajaban allí.
    El relato pertenece al terreno de las creencias populares. Su interés también está en lo que permite interpretar sobre la vida en los ingenios: el miedo, las desigualdades y las relaciones de poder. Investigaciones sobre el mito han estudiado cómo esas experiencias quedaron expresadas en la memoria oral de los trabajadores.
    Escuchar estas historias amplía la mirada sobre Tucumán. Su patrimonio incluye edificios y objetos, pero también las voces que explican cómo se vivía, qué se temía y qué se transmitía de una generación a otra.

    UNA VISITA PARA COMPRENDER TUCUMÁN
    El museo tiene entrada gratuita y puede integrarse a un paseo por el Parque 9 de Julio. El Ente de Turismo estima aproximadamente una hora para recorrerlo: un tiempo que conviene dedicar a observar las piezas y conocer el contexto de lo que se exhibe.
    Desde Infoturismoargentina, esta visita nos invita a valorar una parte esencial de la cultura tucumana. Conocer la historia del azúcar es acercarse al esfuerzo de su gente, a las decisiones que marcaron su destino y a las memorias que la provincia conserva para compartir con quienes llegan.

    Por Debora Ruiz / Infoturismoargentina

  • MERCEDES SOSA: LA VOZ QUE NACIÓ EN TUCUMÁN

    MERCEDES SOSA: LA VOZ QUE NACIÓ EN TUCUMÁN

    En San Miguel de Tucumán, el «Museo Mercedes Sosa – Casa Natal» permite acercarse a la historia de la mujer que llevó el canto latinoamericano al mundo. Un recorrido por sus raíces, su trayectoria y una manera de interpretar que sigue emocionando a distintas generaciones.
    Antes de los grandes escenarios y del reconocimiento internacional, estuvo Tucumán. Allí nació Mercedes Sosa, el 9 de julio de 1935, en una familia humilde, con un padre trabajador de la zafra y una madre lavandera. Conocer ese origen ayuda a comprender el compromiso que acompañó su voz: el lugar que tuvieron en su repertorio los trabajadores, las mujeres, los pueblos originarios y las historias de la gente común.
    En el pasaje Miguel Calixto del Corro 344, la casa vinculada a su infancia abre hoy sus puertas como museo. La propuesta reúne recuerdos familiares, ambientaciones sonoras y recursos interactivos que acercan al visitante a su vida y a su trayectoria. La música forma parte del recorrido y permite reconocer a una artista cuya presencia sigue vigente mucho más allá de los escenarios.
    Llegamos hasta allí durante el tramo tucumano del FamPress internacional de la Organización Mundial de Periodismo Turístico, junto a una delegación de 22 periodistas de Argentina, Brasil, Alemania, Colombia, México, Venezuela, República Dominicana, Ecuador y Honduras.
    Nos acompañó Ramón Veliz, guía perteneciente al Ente de Turismo de Tucumán, quien facilitó nuestros traslados y recorridos por San Miguel de Tucumán y sus alrededores.

    Museo Mercedes Sosa – Casa Natal

    Dentro del museo, la visita nos acercó a las raíces de una figura que muchos conocíamos a través de sus canciones. Estar en ese espacio familiar aportó otra dimensión: detrás de la voz reconocida en tantos países había una historia tucumana, una infancia y una pertenencia que Mercedes mantuvo a lo largo de su camino.
    Su trayectoria también permite leer una parte de la historia cultural argentina. En 1963 participó de la fundación del Movimiento del Nuevo Cancionero en Mendoza. Dos años después, Jorge Cafrune la invitó a cantar en el Festival de Cosquín, una presentación decisiva para su reconocimiento. Más tarde llegaron la censura, la persecución y el exilio. Su regreso a los escenarios argentinos, en 1982, quedó como uno de los momentos centrales de su carrera.

    Mercedes no necesitó escribir las canciones para dejar en ellas una huella propia. Su aporte fue la interpretación: la profundidad de su voz, el cuidado de cada palabra y la emoción con la que transmitía lo que otros autores habían creado. Así, canciones como ‘Gracias a la vida’, ‘Alfonsina y el mar’ o ‘Solo le pido a Dios’ quedaron asociadas a su manera de cantarlas.
    Ser reconocida como la voz de Latinoamérica expresa también esa capacidad de acercar culturas y generaciones. Su repertorio hizo circular las obras de creadores del continente y permitió que historias nacidas en distintos territorios encontraran nuevos oyentes.

    Para quienes visitan Tucumán, este museo ofrece una oportunidad de conocer ese legado desde su origen. La entrada es gratuita, y el recorrido puede integrarse a una jornada dedicada al patrimonio cultural de la capital.

    Desde Infoturismoargentina, conocer esta casa también significa valorar lo que una provincia aporta a la cultura de todo un país. Mercedes llevó su voz por el mundo; Tucumán conserva un espacio para acercarnos a la mujer que la hizo posible.