INFO TURISMO ARGENTINA

Día: 14 de octubre de 2026

  • SABORES RIOJANOS, DONDE LA HOSPITALIDAD SE SIENTA A LA MESA.

    En Villa Unión, provincia de La Rioja, una cena entre periodistas terminó convirtiéndose en una de esas experiencias que me recuerdan por qué disfruto tanto recorrer la Argentina. No fue solamente la comida ni la música, sino la felicidad de un anfitrión que nos recibió como si fuéramos viejos amigos.

    Viajar por nuestro país me ha permitido conocer paisajes extraordinarios, descubrir sabores regionales y escuchar historias que difícilmente encontraría en una guía turística. Pero con los años aprendí que hay algo que valoro especialmente: la manera en que las personas nos reciben y el afecto que son capaces de transmitir con gestos sencillos.
    Eso fue precisamente lo que encontré en Sabores Riojanos, un establecimiento gastronómico de Villa Unión, donde Ale Francisco Mendoza nos abrió las puertas durante nuestro recorrido por La Rioja, como parte del FamPress internacional de periodistas de turismo organizado por la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT).

    Aquella noche, una larga mesa dispuesta en forma de L nos reunió alrededor de una cena que pronto adquirió el ambiente de una peña entre amigos.

    Francisco había preparado algo más que una recepción gastronómica: invitó a un músico que, guitarra y canciones mediante, nos acompañó con ese repertorio popular argentino y norteño tan familiar para quienes llevamos años caminando las provincias de nuestro país.
    Entre una canción y otra, las conversaciones, las sonrisas y alguna que otra voz que se sumaba a cantar fueron dando forma a una velada entrañable.

    Sin embargo, hubo algo que llamó particularmente mi atención.
    La cara de felicidad de Francisco Mendoza.
    Mientras nosotros disfrutábamos de la música, él nos observaba con una alegría difícil de disimular. Su expresión me recordó a la de alguien que recibe en su casa a un amigo querido después de mucho tiempo sin verlo. No parecía estar pendiente únicamente de atender a un grupo de visitantes, sino de comprobar que todos estuviéramos pasando un buen momento.
    Y eso, para mí, tiene un valor enorme.
    Porque un establecimiento puede tener una hermosa decoración, una excelente carta o una ubicación privilegiada, pero conseguir que un visitante se sienta verdaderamente bienvenido depende de algo mucho más humano.

    La cena también tuvo sus protagonistas. Un sabroso pollo con arroz, servido en aquella mesa compartida, y unos dulces de postre acompañaron la música y las conversaciones. Platos sencillos que disfrutamos sin apuros, con esa tranquilidad que aparece cuando nadie tiene demasiadas ganas de levantarse.
    Y entre los recuerdos de aquella noche también quedó un personaje muy especial: un enorme perro blanco que inmediatamente me hizo pensar en Fújur, el dragón de la suerte de la película La historia sin fin. Su aspecto despertaba una ternura imposible de ignorar y terminó formando parte de las anécdotas que me llevé de Villa Unión.

    Una noche que todavía tenía sorpresas
    Cuando creíamos que la cena había terminado, Francisco nos esperaba afuera con otra propuesta: su particular trencito turístico, iluminado con luces fluorescentes y acompañado por música de cumbia.
    ¡De las canciones norteñas pasamos a la alegría de un trencito que invitaba a seguir disfrutando!

    Esta iniciativa de Mendoza también forma parte de su propuesta turística, con paseos que permiten recorrer las calles de Villa Unión de una manera diferente y divertida.
    Y allí comprendí que aquella recepción había sido pensada para que nos lleváramos mucho más que el recuerdo de una buena comida.
    Francisco, cordobés de origen y riojano por elección, encontró en Villa Unión un lugar donde desarrollar su proyecto gastronómico y continuar haciendo lo que tanto disfruta: recibir viajeros, compartir historias y ofrecerles una experiencia cercana a las costumbres del interior argentino.

    Aquella noche me dejó mucho más que una experiencia gastronómica. Me recordó cuánto valor tienen los encuentros humanos en cada viaje y cómo un gesto sincero puede permanecer en nuestra memoria mucho después de haber regresado a casa.
    Me fui de Villa Unión con el corazón agradecido. Gracias a Dios por permitirme recorrer nuestro país, conocer sus historias y encontrar personas como Francisco Mendoza, que hacen de la hospitalidad una hermosa manera de compartir la vida.

    Por Debora Ruiz | Infoturismoargentina

  • CUESTA DEL PORTEZUELO, UN PARAJE TURÍSTICO PARTE DE UNA CANCIÓN

    Por Luisa Fernanda Rodríguez J.

    La buena gastronomía regional, la amplia panorámica, la belleza del paisaje, las artesanías, la música folclórica y la posibilidad de pernoctar en el lugar, son los ingredientes de la emblemática Cuesta El Portezuelo (departamento de Valle Viejo), ubicada a 1.680 metros sobre el nivel del mar y uno de los imperdibles de la provincia de Catamarca, en el norte de Argentina.

    Para llegar a la cima es necesario recorrer una carretera con aproximadamente 300 curvas, por lo cual es importante prepararse previamente tomando una pastilla que evite el mareo y también hacer algunas paradas en el transcurso de la vía donde hay miradores.

    Desde allí se puede observar águilas moras, halcones colorados, aguiluchos, cóndores, osos meleros, iguanas, entre otros animales, así como imponentes cactus. Además, a medida que se va subiendo, el clima se va poniendo más fresco, lo que hace que la fauna y la flora sean más diversas.

    En una parte de la cima hay un monumento como homenaje a padres de la zamba ‘Paisaje de Catamarca’ con su respectiva letra. Se trata de las estatuas de Rodolfo (Polo) Giménez y Atuto Mercau Soria. Este tema musical describe todo lo que se puede ver al llegar a la parte alta.

    En este paraje turístico se encuentra la Hostería Cuesta El Portezuelo, donde no solo se preparan platos típicos de la región (empanada de matambre, tamales, locro, humitas, milanesas, postres caseros, etc) sino que también ofrece el servicio de hospedaje, pues hay ocho habitaciones, algunas son familiares.

    Allí, los amantes de la aventura pueden volar en parapente, practicar el trekking o senderismo y el ciclismo de montaña. Además, el amplio balcón de la Hostería permite una vista panorámica de 360°, única para el avistamiento de aves silvestres y la observación del exótico paisaje.

    «Museo y Monumento a la Zamba Paisaje de Catamarca»

    Al inicio del camino a la Cuesta El Portezuelo se encuentra el museo que recrea con diferentes elementos la letra de este “himno” de la provincia de Catamarca. Los versos se ven reflejados con estatuillas y otros objetos mostrando cómo era la zona en la época en que se registró la canción (1950), con pequeños escenarios de la vida rural y productos regionales.

    Rubén Valdemora quiso difundir esta zamba con imágenes a través de este centro cultural para traer a esta época lo que era la provincia en el pasado, explicó Kevin Villalba, guía y empleado de la Hostería Cuesta El Portezuelo.

    Cabe mencionar que el también llamado Museo de la Zamba fue fundado en 2019 con el fin de impulsar más el turismo de la región y su horario de atención es todos los días de 8:00 de la mañana a 7:00 de la tarde, con entrada libre y gratuita.