
El vino puede ser mucho más que aquello que llega a una copa. Puede hablar de altura, de suelos, de productores, de pueblos y paisajes. Y también puede despertar la curiosidad por conocer el lugar donde nació. Con esa premisa, Catamarca Wine Fest celebró el 25 de septiembre su primera edición en Buenos Aires, reuniendo en el Hotel NH del centro porteño más de 10 marcas de vinos catamarqueños.
Organizado por Fernando Ferreyra, de Buenos Vinos Social Club y Catamarca Wines, el encuentro trasladó por unas horas parte de la identidad productiva de Catamarca a pocos metros del Obelisco y dejó en evidencia el potencial que tiene el vino como herramienta de promoción turística.

Entre las bodegas protagonistas estuvieron Bodega Michango, Finca Don Diego, Yokavil y Tizac, algunas de ellas acompañadas por sus propios referentes, quienes pudieron conversar directamente con el público sobre las características de sus vinos y los territorios donde nacen. A estas se sumaron otras etiquetas catamarqueñas seleccionadas por Fernando Ferreyra para completar la degustación.
Oscar Andreatta, de Bodega Michango, y Juan Pablo Morales, enólogo de Finca Don Diego, compartieron sus conocimientos y experiencias con los asistentes. También estuvo representado Yokavil, de Santa María, cuyos Malbec y Cabernet se ubicaron entre los vinos de gama media más vendidos de la noche.
En alta gama, las preferencias se inclinaron por Gran Reserva Andreatta y Syrah Castaño de Finca Don Diego, dos de las etiquetas que registraron mayores ventas durante el encuentro.




Más allá de los nombres y las cepas, la posibilidad de conversar con quienes conocen el proceso y el territorio aportó otro valor a la degustación: detrás de cada botella comenzaban a aparecer diferentes rincones de Catamarca y una historia que podía continuar, después, con el deseo de conocerlos personalmente.
CATAMARCA MÁS ALLÁ DE LA COPA
La propuesta estuvo abierta al público con una entrada de $40.000, que incluía las degustaciones, una copa de obsequio y una propuesta gastronómica compuesta por una bruschetta de tomates cherry y rúcula y una generosa empanada de carne. Además, quienes encontraban algún vino de su preferencia podían adquirirlo durante la misma noche.

La experiencia se extendió hacia otros sabores catamarqueños. La Casa de Catamarca en Buenos Aires acompañó el encuentro acercando productos regionales para la degustación.
Entre ellos estuvieron los alfajores de El Rodeo, con variedades de cayote y de higo. Este último llegó a la mesa con un reconocimiento especial: fue distinguido como ganador en el Campeonato Mundial del Alfajor.
También se degustaron Productos Valdez, que incluyeron nueces, pasas de uva, dulce de membrillo y nueces confitadas. De esta manera, la experiencia permitió que el vino compartiera protagonismo con otros sabores representativos de la producción catamarqueña.
A la propuesta se sumaron los Puros Don Mariano, elaborados en la región de Los Altos. Su responsable, Mariano Visoso, apuesta por un producto más selectivo, con una comercialización personalizada y principalmente a través de sus redes sociales.

Y para quienes querían agregar algo diferente a la experiencia, Maia Garello, de La Baraja del Buen Tarot, recibió a los interesados en descubrir qué podían anticipar las cartas. Vinos, gastronomía, productos regionales y hasta tarot fueron conformando una noche distendida, pensada tanto para conocedores como para quienes simplemente buscaban compartir una experiencia diferente en pareja o con amigos.
UNA NOCHE DE ENCUENTROS
Catamarca Wine Fest reunió a alrededor de 50 asistentes entre productores, referentes del vino, comunicadores, representantes del turismo e invitados.
La velada contó con la presencia de Anina Moscone, directora de la Casa de Catamarca en Buenos Aires, acompañada por integrantes de su equipo de prensa, y del secretario de Turismo de Santa María, Hugo Ruiz, localidad estrechamente vinculada con la producción vitivinícola de Yokavil.
También participaron los fotógrafos Víctor Bunge y su hijo Víctor, vinculados a la comunicación institucional de Catamarca; Matías, cantante de la banda de rock Brujas del Valle; Ignacio, El Señor del Tannat; y Max y Emma, de Wine Casino BA, entre otros invitados.
Invitada especialmente por Fernando Ferreyra, estuvo presente Debora Valeria Ruiz, periodista especializada en turismo y directora de Infoturismoargentina, medio que desde una mirada federal acompaña la difusión de iniciativas capaces de mostrar a las provincias argentinas a través de sus destinos, pero también de su gastronomía, cultura, patrimonio y producción regional.






CUANDO EL VINO SE CONVIERTE EN UNA INVITACIÓN
Uno de los aspectos más interesantes que dejó esta primera edición fue comprobar cuánto puede aportar una experiencia de estas características a la promoción de un destino.
Una copa de Yokavil puede despertar la curiosidad por Santa María; los vinos de Finca Don Diego y Tizac pueden llevar la mirada hacia Fiambalá; Michango acerca la producción de Siján, mientras un alfajor de El Rodeo o un puro elaborado en Los Altos completan un mapa de sabores que atraviesa diferentes puntos de Catamarca.
No hace falta estar físicamente en la provincia para comenzar a descubrirla. Durante algunas horas, un salón del centro porteño permitió acercarse a sus territorios a través de aquello que producen y de las historias de quienes trabajan detrás de cada producto
Allí aparece también una oportunidad para el turismo: generar encuentros donde el vino funcione como punto de partida para descubrir un destino, conversar con sus productores, probar su gastronomía y comenzar a ponerles nombre a lugares que quizás hasta ese momento resultaban desconocidos.
La buena respuesta obtenida por esta primera experiencia ya tendrá continuidad. Fernando Ferreyra y Buenos Vinos Social Club preparan para octubre una nueva edición de Catamarca Wine Fest en Pilar, nuevamente con la producción catamarqueña como protagonista.
Porque a veces las ganas de viajar no comienzan frente a un paisaje. También pueden empezar frente a una copa, cuando alguien cuenta de qué tierra proviene el vino que estamos
tomando.
Por Debora Ruiz | Infoturismoargentina
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