
A pasos de la escalinata del Cristo del Portezuelo, Beatriz Resto Bar suma buena gastronomía a un paseo con vistas panorámicas de Chilecito y las montañas riojanas.
El Cristo del Portezuelo llama la atención desde distintos puntos de Chilecito. Acercarse permite descubrir otra perspectiva de la ciudad y, prácticamente al lado de su escalinata, encontrar una propuesta para completar el paseo alrededor de una mesa.
Durante nuestra estadía con el FamPress internacional de periodistas turísticos conocimos Beatriz Resto Bar, ubicado en El Maestro 525, en el sector del Cristo. Su cercanía con el complejo permite combinar la visita con una parada para almorzar o cenar.
En nuestra mesa hubo escabeche de pollo y milanesa napolitana. Sabores conocidos, de esos que invitan a sentarse con ganas y disfrutar de la comida mientras la conversación sigue su curso. Entre periodistas de distintos lugares, cada pausa también daba espacio para compartir impresiones sobre lo que veníamos descubriendo de La Rioja.





La gastronomía forma parte de esa experiencia. Además de visitar museos y recorrer paisajes, viajar nos permite conocer las mesas que se integran a la vida de una ciudad. En Beatriz, la ubicación agrega una ventaja para el visitante: el paseo por el Portezuelo está a pocos pasos.
La escalinata que conduce hasta la base del Cristo tiene 200 escalones, uno por cada año del Bicentenario argentino. Subir con tiempo permite detenerse, recuperar el aire y observar cómo cambia la vista a medida que ganamos altura.
Desde el complejo, Chilecito se despliega entre construcciones, vegetación y montañas. Es una oportunidad para tomar fotografías, reconocer lugares recorridos y apreciar el entorno en el que creció la ciudad. Vale la pena dedicarle unos minutos a esa panorámica antes de emprender el descenso.
Para quienes vivimos la fe católica, la figura del Cristo suma un significado religioso. El lugar también convoca a quienes buscan un mirador o un paseo al aire libre. Cada visitante encuentra su motivo para acercarse, en un espacio donde conviven la devoción y el interés turístico.
La visita al Cristo y la mesa de Beatriz pueden formar parte de una misma salida, dejando tiempo para disfrutar ambas propuestas. Conviene llevar agua, protección solar y calzado cómodo para recorrer la escalinata.
Para comer en Beatriz Resto Bar, recomiendan reservar con anticipación, porque el lugar suele llenarse. Es un dato a tener en cuenta, especialmente si se viaja en grupo y se quiere asegurar una mesa.
Nosotros encontramos allí una manera de completar el recorrido por Chilecito: contemplar la ciudad desde el Portezuelo y compartir una comida a pocos pasos de su escalinata. Dos momentos que permiten conocer el destino desde su paisaje y sus sabores.

Por Débora Ruiz | Infoturismoargentina
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