INFO TURISMO ARGENTINA

Mes: agosto 2026

  • CRÓNICA DE UN VIAJE A SAN LUIS, UNA PROVINCIA QUE SIGUE DESLUMBRANDO (segunda parte)

    Luego de asomarnos al alma de San Luis desde el Hito del Bicentenario y recorrer esos pueblos que abrazan la historia y la identidad puntana, nuestra travesía continuó al día siguiente junto al mejor guía que uno podría desear: Miguel Sternik, quien nos llevó a descubrir otros paisajes y rincones que, más que lugares, son postales vivas de esta tierra que nos ha recibido con los brazos abiertos.

    El Dique Cruz de Piedra fue nuestra primera parada. Allí el agua serena refleja el cielo y las sierras como un espejo que detiene el tiempo. Es un sitio que invita a respirar profundo, a dejarse envolver por la visual que relaja e inspira.

    En el camino, hicimos una pausa en el Mirador de los Pescadores. Allí el silencio se volvió protagonista. Nos quedamos quietos por un momento, dejándonos envolver por el canto de los pájaros que habitan ese rincón sereno, como si la naturaleza nos invitara a formar parte de su concierto.

    El recorrido se tornó profundamente emotivo al visitar la casa de los abuelos de Fabricio Alcaraz Coria, uno de los 44 héroes del submarino ARA San Juan. En ese sencillo hogar, el homenaje del abuelo a Fabricio nos conmovió y nos recordó el valor y el amor a la patria que habita en cada rincón de esta provincia.

    Continuando el viaje, llegamos a El Volcán, allí nos esperaba el balneario La Hoya, un bonito lugar de esparcimiento que con el murmullo de su cauce, parecía regalarnos una canción de bienvenida.

    Luego de La Hoya, partimos hacia Estancia Grande, la capilla revestida en piedra, justo después de la canchita de fútbol, se erige como un refugio del alma. Allí el tiempo parece detenerse para que uno pueda contemplar la sencillez y la belleza de la fe hecha arquitectura.

    Pero sin dudas, uno de los momentos más mágicos fue al descubrir La Ventanita, un mirador escondido que nos regaló la mejor vista de Potrero de los Funes. Desde allí, el valle y el espejo del lago se extendían ante nuestros ojos como en una postal imposible de olvidar.

    Continuamos hasta el Mirador León Colgado, en un balcón natural que invita a contemplar el paisaje y su fauna con respeto y asombro.

    Nuestra ruta continuó y nos llevó a La Punta, esa ciudad conocida como la mas joven del país, pero cargada de símbolos de la historia argentina.

    Allí recorrimos las réplicas del Cabildo y de la Casa de Tucumán, y nos maravillamos de la hermosa fachada del Hotel La Recova.

    Continuamos el recorrido para almorzar en la Plaza de los Niños, saboreando unas empanadas y volviendo por unos minutos a nuestra infancia, al tirarnos por los toboganes del parque.

    Las Termas de San Jerónimo y las Termas de Balde también fueron parte de nuestro recorrido, aunque en esta ocasión no decidimos disfrutar de sus piletas. En San Jerónimo pudimos apreciar desde afuera un encantador hotel termal, rodeado de un entorno que invita al relax y al descanso. En Balde, probamos agua mineral y abrimos una canilla de una plaza donde el agua salía tibia. Pero el tiempo nos apremiaba: debíamos seguir rumbo hacia las Salinas del Bebedero, ya que el poniente del sol nos esperaba para regalarnos un espectáculo único que no podíamos dejar escapar.

    Y así fue que el atardecer en las Salinas del Bebedero resultó una experiencia maravillosa, de esas que tocan el alma.

    El horizonte se encendió de rojos, naranjas y dorados, mientras el suelo salino brillaba como un espejo inmenso bajo los últimos rayos del sol. Miguel había pensado en todos los detalles y como buen guía que es, nos preparó una mesa con sillas para que pudiéramos tomar una infusión y comer algo rico mientras el ocaso se iba preparando para brindarnos uno de los mejores momentos que pudimos experimentar en el viaje.

    Nuestros ojos no podían dejar de ver semejante espectáculo. Fue un momento mágico que nos hizo sentir pequeños frente a la inmensidad de la naturaleza y agradecidos de poder ser testigos de tanta belleza. Haber llegado a tiempo y en el momento justo para apreciar semejante paisaje donde el astro sol se despidió del día frente a nosotros, nos dejó totalmente cautivados y felices.

    San Luis no deja de sorprender, de emocionar, de abrazar a quienes la visitamos… Y lo mejor de todo es que tiene muchos más atractivos por conocer!

    Debora Ruiz / Infoturismoargentina

  • CRÓNICA DE UN VIAJE A SAN LUIS, HISTORIA VIVA EN CADA RINCÓN. (Primera parte)

    CRÓNICA DE UN VIAJE A SAN LUIS, HISTORIA VIVA EN CADA RINCÓN. (Primera parte)

    Viajar solo no es estar solo, es encontrarse. Es abrirse al mundo con todos los sentidos, dejar que cada lugar hable, que el silencio también diga. Y si ese primer viaje solitario es a un destino desconocido por uno, la emoción es doble: la del trayecto y la del descubrimiento.

    Así llegué a la ciudad capital de la provincia de San Luis, con la maleta cargada de expectativas y el corazón abierto. Desde el primer momento supe que no sería un viaje más. Y gran parte de esa sensación se la debo a quien me dió la bienvenida y me introdujo de lleno en la historia profunda de esta tierra: Miguel Sternik.

    Miguel no es un guía turístico cualquiera. Es un narrador apasionado, un custodio del legado puntano, un hombre que lleva la historia en la piel y en la voz. Desde el primer saludo, su calidez se hizo presente. Con entrega, conocimiento y una pasión que emociona, me guió por los rincones históricos de la ciudad, haciendo que cada calle, cada plaza y cada edificio cobraran vida.

    Su relato no es uno más. Es una reconstrucción emocional de San Luis, desde la época colonial hasta nuestros días. Con una mirada sensible y profundamente humana, Miguel logra que uno se conecte no solo con los hechos, sino con el alma de este pueblo. Te cuenta con el corazón, y no teme mostrar la emoción cuando habla de la lucha por la libertad, del papel que jugó San Luis en la formación del país, de los personajes olvidados que aún habitan en la memoria colectiva.

    San Luis tiene mucho por contar. Y en la voz de Miguel, cada detalle se convierte en un puente entre el pasado y el presente. Su orgullo se nota, se siente. No hay pose ni discurso armado: hay verdad, hay amor por su ciudad, hay compromiso por hacer de este destino un lugar de encuentro real con la historia y la identidad.

    Y en este primer día, esa experiencia tuvo nombre propio: Miguel Sternik. Un guía, sí. Pero sobre todo, un contador de historias que deja huella.

    La crónica de este recorrido comienza así:

    Nuestro primer encuentro comenzó en el Hotel Aiello, donde me recibieron con mucha amabilidad y cortesía. Desde allí partimos rumbo a Terrazas del Portezuelo, sede actual del gobierno provincial. Ascendimos al mirador del Hito del Bicentenario y desde sus 60 metros de altura observamos la ciudad de San Luis desplegarse.

    El ingreso al hito está custodiado por figuras de dinosaurios, que le dan al lugar un aire prehistórico, casi mágico, en fuerte contraste con la modernidad del edificio gubernamental. Desde ese mismo punto, Miguel nos señaló una joya arquitectónica que amerita una mención aparte: el Hospital Ramón Carrillo, un centro de salud moderno, de alta complejidad y apenas cinco años de antigüedad, que marca un antes y un después en el acceso a la salud pública en la provincia.

    Tras recorrer las terrazas, nos dirigimos hacia La Toma, conocida como la capital nacional del ónix. Allí visitamos un taller artesanal donde observamos el delicado y paciente trabajo que se realiza con este mineral noble. Cada pieza, cada escultura, refleja el talento de manos que transforman piedra en arte.

    El itinerario nos llevó luego hasta el puente sobre el río Conlara, un puente de 90 años de historia, que se erige sobre uno de los cursos de agua más importantes de la provincia.

    Descendimos para escuchar el murmullo del río y tomar fotografías del puente colorado, que se funde con el paisaje. El Conlara, de unos 180 km de longitud, cambia abruptamente su dirección en esta zona por un fenómeno geológico originado en el plegamiento andino, que lo hace virar de sur a norte, creando un entorno natural único.

    Después de esa pausa contemplativa, seguimos hacia Paso Grande, donde disfrutamos de un almuerzo improvisado en la plaza del pueblo y visitamos su iglesia.

    Luego nos dirigimos a San Felipe, para visitar el espejo de agua más grande de San Luis. Allí realizamos una caminata de baja dificultad, rodeados de flora autóctona de chañares y arbustos bajos de hojas pequeñas y ramas espinosas, típicas de la región.

    Ya entrada la tarde, llegamos a Renca, un pueblo pequeño con un gran legado patriótico. Semillero de gobernadores puntanos —nada menos que cinco nacieron allí—, y cuna de hombres que se alzaron en armas durante las luchas por la independencia. Visitamos su museo, Casa de los Gobernadores, la biblioteca, la sala dónde hacen el taller de tejido y donde los adolescentes cursan la escuela secundaria. Recorrimos sus jardines, con su aljibe y un retoño del pino histórico de San Lorenzo.

    Saliendo del museo, nos encontramos con un bebedero antiguo para tomar agua y refrescar las manos, recorrimos la plaza con su iglesia y sus pisos de granito pulido, donde cada piedra parece guardar parte de su historia.

    Al llegar hasta la casa de José Antonio Ortiz y en la plaza donde descansan sus restos y el de su esposa.

    Pero quién fue José Antonio Ortiz? Nuestro guía Miguel, es quien se encarga de contarnos y transportarnos por unos minutos a esa etapa de nuestra historia.

    Saliendo de Renca y para cerrar este intenso recorrido, visitamos Tilisarao, un pueblo que sorprende por el dinamismo de su gente, la modernidad de alguna de sus construcciones y que la perfila como una pequeña ciudad, cercana a Merlo, dónde culminará nuestra travesía.

    Este primer día en San Luis fue mucho más que una excursión: fue una invitación a conocer el alma de la provincia, a emocionarse con su historia y a conectar con el orgullo de quienes la habitan.

    Hasta la próxima!

    Debora Ruiz / Infoturismoargentina

  • ZULMA Y ROSA: LAS MANOS DE CATAMARCA QUE CAMINARON LA PASARELA DE ARGENTINA FASHION WEEK

    En el Palacio San Miguel, durante la 67.ª edición de Argentina Fashion Week, la moda sostenible abrió un espacio para los saberes artesanales y las identidades de distintos puntos del país. Allí, entre diseñadores y modelos, Zulma y Rosita llevaron sobre sus hombros mucho más que dos ponchos: llevaron parte de la cultura, el trabajo y la identidad de Catamarca.

    Hay momentos que sorprenden y otros que sin esperarlos, llegan a emocionar. Ver a Zulma y Rosita caminar por la pasarela del Palacio San Miguel fue uno de ellos. Las luces, la música, los diseños y el movimiento propio de una de las grandes citas de la moda argentina marcaban el ritmo de la jornada. Sin embargo, cuando ellas aparecieron luciendo con orgullo los ponchos catamarqueños, para quienes conocemos su trabajo y la calidad humana que las caracteriza, la escena adquirió otro significado.

    Rosita es oriunda de Belén, hilandera y tejedora, y está al frente del área de artesanías y textiles de Casa de Catamarca. Zulma también conoce de cerca el lenguaje de los hilos y el tejido: de sus manos nacen los pequeños ponchos artesanales que se convierten en souvenirs y acompañan distintas actividades y encuentros que la representación provincial realiza en Buenos Aires. Por eso no eran simplemente dos mujeres modelando una prenda. Los ponchos que llevaron sobre sus hombros hablaron también de ellas, de su labor cotidiana y de una identidad que reconocen y llevan con orgullo como catamarqueñas.

    CUANDO LA TRADICIÓN ENCUENTRA NUEVOS ESCENARIOS

    La participación se dió en el marco de la Pasarela Institucional de AMSOAR (Asociación Moda Sostenible Argentina), dentro de la 67.ª edición de Argentina Fashion Week, que reunió propuestas capaces de abordar la sostenibilidad desde diferentes lugares: reutilización de materiales, recuperación de textiles, técnicas ancestrales, tintes naturales y preservación de saberes artesanales. La Casa de Catamarca en Buenos Aires tuvo una participación especial con una selección de piezas que puso en valor su tradición textil.

    Ponchos, ruanas y caminos de mesa confeccionados en lana de oveja y alpaca, bordados a mano y diseños tradicionales llevaron hasta el Palacio San Miguel una pequeña muestra de un patrimonio que continúa vivo gracias a quienes conservan y transmiten esos conocimientos.

    Rosita y Zulma

    Y allí estaban Zulma y Rosita.Verlas avanzar por una pasarela transitada por modelos y grandes nombres del diseño produjo una emoción difícil de disimular. Para quienes hemos tenido la posibilidad de conocerlas personalmente, compartir con ellas y descubrir a las excelentes personas que existen detrás de su trabajo, fue inevitable que aparecieran algunas lágrimas. Porque aquella tarde no necesitaron convertirse en otra cosa para ocupar ese lugar. Fueron ellas mismas, dos mujeres catamarqueñas llevando a la pasarela aquello que conocen desde las manos: el tejido, el poncho, el oficio y los saberes que atraviesan generaciones.

    UNA INVITACIÓN QUE PERMITIÓ DESCUBRIR OTRA HISTORIA

    La presencia de InfoturismoArgentina en esta jornada llegó de la mano de Casa de Catamarca en Buenos Aires y especialmente de su representante, la Lic. Anina Moscone, quien junto a un gran equipo viene impulsando diferentes espacios para acercar la provincia, su cultura, sus artesanías, sus producciones y sus protagonistas al público. Conocer desde adentro a quienes forman parte de ese equipo permite también descubrir las historias humanas que existen detrás de cada actividad. Y esta vez fueron Zulma y Rosita quienes salieron de su labor cotidiana para encontrarse, casi inesperadamente, bajo las luces de una gran pasarela.

    También fue fundamental Ale Gougy, diseñadora de Cosecha Vintage y curadora de la Pasarela Institucional de AMSOAR, cuyo acompañamiento hizo posible que InfoturismoArgentina pudiera estar presente y registrar una jornada donde sostenibilidad, diseño e identidad encontraron un lenguaje común.

    Su propuesta “No me tires. Soy el futuro” llevó a escena descartes de medias de nylon y residuos textiles, demostrando cómo aquello que parecía haber terminado su ciclo puede transformarse y encontrar una nueva oportunidad a través del diseño.

    UNA PASARELA CON IDENTIDAD FEDERAL

    La jornada permitió además encontrarse con expresiones provenientes de distintos territorios argentinos. Los tejidos del Mercado Artesanal de La Pampa, con ponchos y medias mantas realizados en lana de oveja y telar tradicional, compartieron escenario con propuestas contemporáneas que recuperan técnicas y materiales vinculados a sus lugares de origen.

    Desde Tucumán, Julieta Ganum presentó “Warmi”, recuperando las tradicionales randas y el trabajo de artesanas tucumanas para incorporarlos al diseño actual.

    Formosa también estuvo representada a través de Alma de Linaje, de Gabriela Hernández, cuya propuesta llevó materiales y saberes artesanales de su territorio a la pasarela.

    Catamarca encontró allí su propio lenguaje: el del poncho. Una prenda que identifica a la provincia, pero que también guarda historias de familias, artesanos, técnicas, tiempos y manos. Un patrimonio que puede permanecer profundamente arraigado a su tierra y, al mismo tiempo, dialogar con las nuevas formas de pensar la moda. Quizás por eso la imagen de Zulma y Rosita caminando juntas quede entre las más significativas de aquella jornada.

    Sobre sus hombros llevaron ponchos. Pero en cada paso también estuvieron presentes las manos que hilan y tejen, los saberes heredados y una parte de la historia artesanal de una provincia. Por unos minutos, bajo las luces del Palacio San Miguel, Zulma y Rosita llevaron esa cultura ancestral hasta lo más alto de la pasarela.

    Y lo hicieron siendo simplemente ellas.

    Por Debora Ruiz / Infoturismoargentina

  • SABOREANDO CATAMARCA: TINOGASTA, UN DESTINO PARA CONOCER CON TODOS LOS SENTIDOS

    SABOREANDO CATAMARCA: TINOGASTA, UN DESTINO PARA CONOCER CON TODOS LOS SENTIDOS

    La Casa de Catamarca en Buenos Aires fue escenario de la presentación “Saboreando Catamarca: Museo del Sabor – Tinogasta, el portal a lo inolvidable”, una propuesta que reunió gastronomía, patrimonio, paisajes y tecnología para acercar a los presentes un pedacito del oeste catamarqueño.

    La jornada contó con la participación del secretario de Turismo de Tinogasta, Martín Irazú; el diputado Sebastián Nóblega; la exdiputada Silvana Ginocchio; legisladores invitados y representantes de la Casa de Catamarca, junto a periodistas, prestadores y público. Durante el encuentro se presentaron el Museo del Sabor y el nuevo portal Visit Tinogasta, dos iniciativas diferentes que encontraron un punto en común: poner en valor la identidad del territorio y buscar nuevas formas de mostrarla.

    Y después de las presentaciones formales, Tinogasta empezó a contarse de otra manera.

    UN TERRITORIO QUE TAMBIÉN SE SABOREA

    Sobre una de las mesas, los vinos de las bodegas tinogasteñas Veralma, Calle Oscura y Finca Don Diego compartieron protagonismo con aceitunas, aceite de oliva, pasas de uva, nueces confitadas, quesos y dulces de chayote, membrillo e higo. La degustación permitió descubrir productos de una región donde la gastronomía está profundamente ligada a la tierra, a las familias que producen y a costumbres que forman parte de su identidad.

    En ese contexto, la presentación del Museo del Sabor encontró todo su sentido. La propuesta mostró cómo la historia de una comunidad también podía ser contada desde sus aromas, sus ingredientes y sus formas de preparar y compartir los alimentos.

    Fue inevitable que esas imágenes del Museo despertaran recuerdos. Porque nos trasladó sin aviso, a una cocina conocida; a recetas que alguna vez aprendimos mirando cocinar a alguien y sobremesas en las que el plato terminaba siendo apenas la excusa para quedarse un rato más hablando de la vida. Y así nos quedamos los que asistimos a este evento, charlando, oliendo el vino, probando un trocito de dulce o una nuez confitada.

    Mientras el paladar hacía su propio recorrido, las fotografías de Ariel Pacheco llevaron la mirada hacia otro lugar. En sus imágenes aparecieron las casas del pueblo, las construcciones históricas y las iglesias de la Ruta del Adobe, la inmensidad de las dunas de Tatón, el Balcón del Pissis y los paisajes que rodean Tinogasta.

    Para quienes alguna vez recorrieron esas tierras, las fotografías hicieron algo más que mostrar: los hicieron recordar. Y entonces volvieron algunas sensaciones que una cámara no puede guardar: el aire limpio sobre la cara, el tacto de la arena clara y fresca, los caminos rodeados de montañas y aquellas noches en las que mirar hacia arriba alcanzaba para quedarse un buen rato intentando contar estrellas.

    Por unas horas, una pared de la Casa de Catamarca se convirtió en una pequeña ventana hacia el oeste de la provincia.

    DOS PAISAJES Y UNA MISMA CAPACIDAD DE ASOMBRO

    Durante su intervención, Martín Irazú dejó una reflexión que resumió, de alguna manera, ese encuentro entre dos geografías. Habló del impacto que le generaba Buenos Aires a quien llegaba desde una tierra acostumbrada a los cerros y las montañas: los edificios elevados, las avenidas extensas, las luces, el tránsito y el movimiento permanente de una gran ciudad.

    Secretario de Turismo Tinogasta, Martín Irazu

    La comparación llevó inevitablemente a pensar el viaje en sentido contrario. Porque ese mismo asombro sentimos cuando llegamos a Tinogasta y una montaña modifica de golpe nuestra escala, cuando las dunas de Tatón parecen no terminar nunca o cuando la noche deja al descubierto un cielo diferente al que vemos habitualmente.

    No se trató de comparar qué lugar tenía una vida mejor ni cuál paisaje era más bello. Todo lo contrario. La reflexión permitió entender que el viaje y el paisaje tiene de extraordinario, aquello que para otro forma parte de su cotidianeidad.

    Buenos Aires y Tinogasta se encontraron así desde sus contrastes: dos paisajes completamente diferentes capaces de provocar el mismo gesto, detenerse por un instante y mirar.

    DE LA MEMORIA A UNA VENTANA DIGITAL

    La jornada también mostró que preservar la identidad no significa quedarse detenido en el tiempo. Con la presentación de Visit Tinogasta, el destino sumó una nueva herramienta para acercarse a potenciales viajeros desde cualquier lugar.

    El portal http://www.visittinogasta.tur.ar reúne información sobre atractivos y experiencias, alojamientos, gastronomía, bodegas, termas, productos regionales, mapas, accesos, transporte y servicios, además de brindar la posibilidad de organizar un itinerario personalizado.

    Así, la Ruta del Adobe, los viñedos, los paisajes de altura, las termas y otros rincones del departamento encontraron también una vidriera digital desde la cual comenzar a imaginar el viaje.

    UN SÍ QUE SIGNIFICÓ MUCHO

    La presencia de Tinogasta en Buenos Aires tuvo, además, un significado especial para InfoturismoArgentina y la OMPT (Organización Mundial de Periodismo Turístico)

    Cuando comenzó a tomar forma el FamPress que en septiembre llevará a periodistas de distintos países a recorrer Catamarca, Tinogasta fue el primer municipio que dijo que sí para acompañar la iniciativa.

    Ese primer sí del Intendente Ernesto Andrada, tuvo un enorme valor porque significó comprender desde el comienzo la importancia de mostrar el destino más allá de sus fronteras. Por haber confiado desde el primer momento y por entender que abrir las puertas también es una manera de abrirse al mundo, al permitir que periodistas extranjeros puedan caminar esos paisajes, conocer el patrimonio, conversar con su gente, descubrir sus productos y luego compartir esas experiencias con audiencias de otros lugares.

    Por eso, desde InfoturismoArgentina, aquel acompañamiento merece nuestro reconocimiento y agradecimiento.

    Debora Ruiz de Infoturismoargentina, Martin Irazu, Sec. de Turismo de Tinogasta, Adrian Veaute, Sec. de cultura de Casa de Catamarca, Anina Moscone, Representante de Casa de Catamarca y Santiago de Bodega Calle Oscura.

    La presentación del 20 de agosto tuvo entonces algo de anticipo. Aquellos paisajes que aparecieron en las fotografías de Ariel Pacheco y aquellos sabores que llegaron a la mesa de la Casa de Catamarca serán, dentro de pocas semanas, parte de una experiencia que los periodistas internacionales podrán vivir en primera persona.

    EL ÚLTIMO SABOR LLEGÓ CON MÚSICA

    Cuando la jornada llegó a su fin, todavía faltaba una expresión de Catamarca por hacerse presente.

    Los Hermanos Bazán tomaron una guitarra y regalaron sus canciones para cerrar el encuentro. Sus voces y la música terminaron de completar una tarde en la que Tinogasta fué presentada desde distintas expresiones: sus productos, sus paisajes, su patrimonio, su tecnología y su cultura.

    Y quizás allí terminó de cobrar sentido el nombre elegido para la jornada. Porque “Saboreando Catamarca” no fue solamente probar un vino o un dulce regional. Fue acercarse a un territorio a través de diferentes sensaciones e invitar a conocerlo.

    Una vez más, la Casa de Catamarca en Buenos Aires, volvió a abrir sus espacios para acercar la provincia al público, generar actividades y ofrecer una vidriera a sus municipios, su producción, su cultura, sus artistas y sus propuestas.

    Débora Ruiz | InfoturismoArgentina

  • «NUESTROS ANCESTROS”: AMAICHA DEL VALLE LLEVÓ SU CULTURA Y SABERES AL CORAZÓN DE BUENOS AIRES.

    La Casa de la Provincia de Tucumán en Buenos Aires se convirtió durante casi diez días en un punto de encuentro con la cultura, los sabores y los saberes del Valle Calchaquí. Del 3 al 13 de agosto se desarrolló la segunda edición de “Nuestros Ancestros”, una propuesta que reunió a artesanos, productores y representantes de Amaicha del Valle para acercar parte de su patrimonio cultural a quienes viven o visitan la Ciudad de Buenos Aires.

    La muestra superó las expectativas de sus protagonistas: más de 700 personas pasaron por la Casa de Tucumán a lo largo de las distintas jornadas, recorrieron los espacios de exposición, conocieron el trabajo de los artesanos y participaron de las actividades programadas.

    SABERES QUE SE TRANSMITEN DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN

    Textiles, cerámica, cestería, trabajos en madera, vinos de altura, quesillos, nueces y dulces regionales formaron parte de una propuesta en la que cada producto permitió contar algo sobre el territorio y las familias que mantienen vivas estas prácticas. Uno de los atractivos de esta segunda edición fueron las masterclass y actividades a la gastronomía y la artesanía, que permitieron que el público no fuera solamente espectador, sino que pudiera acercarse a técnicas, procesos y conocimientos propios de la región. También hubo espacios dedicados a las hierbas medicinales y aromáticas, los tintes naturales, la cerámica ancestral y el tejido en telar bastidor. De esta manera, “Nuestros Ancestros” buscó mostrar que detrás de cada pieza existe un saber que se aprende, se comparte y continúa pasando de una generación a otra.

    AMAICHA DEL VALLE, PRESENTE EN BUENOS AIRES

    InfoturismoArgentina visitó la muestra y conversó con la secretaria de Cultura de Amaicha del Valle, Claudia Galván y con Alejandra Salazar, emprendedora, artesana y coplera que participó de esta segunda edición.

    Claudia Galván y Alejandra Salazar

    El balance fue positivo, no solamente por la cantidad de visitantes que se acercaron durante los casi diez días, sino también por el interés que despertaron las propuestas y el intercambio que se generó con el público. Para quienes llegaron desde Amaicha, estar en Buenos Aires significó además una oportunidad para mostrar su trabajo fuera del territorio, contar de dónde provienen sus técnicas y productos y, al mismo tiempo, despertar curiosidad por conocer el lugar donde nacen. Porque hablar de una artesanía del Valle Calchaquí también es hablar de su gente, de sus paisajes y de una forma particular de relacionarse con la tierra.

    UNA VIDRIERA DEL VALLE CALCHAQUÍ EN PLENO CENTRO PORTEÑO

    La realización de “Nuestros Ancestros” vuelve a poner en valor el papel de la Casa de la Provincia de Tucumán como espacio de promoción y encuentro entre la provincia y quienes se encuentran en Buenos Aires. En esta oportunidad, Amaicha del Valle encontró una vidriera para mostrar mucho más que productos. Durante casi diez días, sus artesanos y productores pudieron compartir historias, técnicas, sabores y conocimientos que forman parte de una identidad que continúa viva. El paso de más de 700 visitantes deja un dato importante para esta segunda edición, pero también una señal: existe interés por conocer estas expresiones culturales y por descubrir qué hay detrás de aquello que se produce en los Valles Calchaquíes.

    “Nuestros Ancestros” cerró así una nueva edición en Buenos Aires con un balance favorable y con algo que no puede medirse solamente en números: haber acercado un pedacito de Amaicha del Valle a cientos de personas y, quizás, haber despertado en muchas de ellas las ganas de viajar para conocerla en su propio territorio.

    Debora Ruiz / InfoturismoArgentina

  • LA CASA DE CATAMARCA EN BUENOS AIRES FUE EL ESCENARIO DEL LANZAMIENTO DE EXPO CATAMARCA 2026

    LA CASA DE CATAMARCA EN BUENOS AIRES FUE EL ESCENARIO DEL LANZAMIENTO DE EXPO CATAMARCA 2026

    La Casa de Catamarca en Buenos Aires fue escenario este martes 11 de agosto de la presentación de Expo Catamarca 2026, que se realizará los días 10, 11 y 12 de septiembre en el Predio Ferial Catamarca, con una propuesta que reunirá turismo, minería, industria, producción, tecnología, comercio y servicios.

    El encuentro contó con la presencia del gobernador Raúl Jalil; el ministro de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos, Alberto Natella; el presidente de la Federación Económica de Catamarca, Marcelo Coll; la diputada provincial Natalia Ponferrada; funcionarios, empresarios, representantes de distintos sectores y periodistas.

    Bajo el concepto “Conectando Regiones, Generando Futuro”, esta segunda edición propone reunir al sector público y privado y generar un ámbito donde empresas, PyMEs, emprendedores e instituciones puedan establecer contactos, presentar proyectos y abrir nuevas oportunidades comerciales. Entre las actividades previstas habrá tres rondas de negocios dedicadas al turismo, la minería, además de conferencias y espacios vinculados con economías regionales, inteligencia artificial, innovación y neurociencia aplicada al ámbito empresarial.

    Para este año también se trabaja junto al Banco Nación y el Gobierno provincial en herramientas de financiamiento destinadas a acompañar operaciones surgidas durante el encuentro.

    La mirada también estará puesta más allá de los límites provinciales. La vinculación con Chile y particularmente con la Región de Atacama ocupará un lugar dentro de una estrategia de integración que comprende intereses comerciales, productivos, logísticos, mineros y turísticos a ambos lados de la Cordillera.

    EL TURISMO COMO ACTIVIDAD ECONÓMICA

    En una provincia que durante los últimos años aumentó su visibilidad como destino, el turismo llega a Expo Catamarca con un espacio propio y, fundamentalmente, entendido como una actividad que genera movimiento económico. Detrás de cada viajero hay hoteles, restaurantes, agencias, transportistas, guías, comercios, artesanos y productores que forman parte de una extensa cadena. Por eso su incorporación a las rondas de negocios permite llevar la conversación más allá de la promoción de paisajes y atractivos: el desafío también pasa por profesionalizar servicios, ampliar la oferta y conseguir que el crecimiento de visitantes tenga impacto en las comunidades.

    La Expo permitirá mostrar justamente esa diversidad. Minería, industria, producción, conocimiento y turismo forman parte de una provincia que busca desarrollar diferentes recursos sin depender de una única actividad.

    CATAMARCA TAMBIÉN SE MUESTRA DESDE BUENOS AIRES.

    Que la presentación se haya realizado en la Casa de Catamarca tampoco resulta un dato menor. Bajo la dirección de la Lic. Anina Moscone, la representación provincial viene sosteniendo una agenda activa destinada tanto a los catamarqueños que residen en Buenos Aires como al público interesado en conocer más sobre la provincia.

    Por sus espacios han pasado propuestas relacionadas con la ciencia, la cultura, el arte y las artesanías, los productos regionales y los vinos catamarqueños, junto con actividades que permiten conocer trabajos e investigaciones científicas desarrolladas en la provincia. También se ha puesto en valor la tarea de periodistas y comunicadores que contribuyen a difundir Catamarca desde diferentes ámbitos.

    Así, la Casa funciona no sólo como representación institucional, sino como un punto de encuentro capaz de acercar a Buenos Aires parte de lo que sucede, se crea y se desarrolla a más de mil kilómetros de distancia.

    DE LA EXPO A UNA NUEVA VENTANA INTERNACIONAL

    El calendario tendrá una coincidencia particular. Expo Catamarca cerrará sus puertas el sábado 12 de septiembre y, al día siguiente, comenzará la visita a la provincia de periodistas y comunicadores turísticos de distintos países integrantes de la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT). La delegación permanecerá en territorio catamarqueño del 13 al 19 de septiembre, en el marco del FamPress Internacional que recorrerá destinos del norte argentino. Durante esos días los profesionales conocerán diferentes lugares, experiencias, sabores, historias y expresiones culturales para luego trasladar esas vivencias a sus respectivos medios y plataformas. Se trata de iniciativas independientes, pero la cercanía de ambas fechas convierte a septiembre en un mes especialmente intenso para Catamarca: primero será el momento de exhibir su capacidad productiva y empresarial; después, de abrir el territorio para que periodistas internacionales lo recorran y lo cuenten desde sus propias miradas. Dos escenarios diferentes y una provincia que tendrá mucho para mostrar.

    Débora Ruiz | InfoturismoArgentina

  • 1° DE AGOSTO: ARGENTINA CELEBRA A LA PACHAMAMA, UNA TRADICIÓN QUE UNE NATURALEZA, CULTURA Y TURISMO RESPONSABLE

    1° DE AGOSTO: ARGENTINA CELEBRA A LA PACHAMAMA, UNA TRADICIÓN QUE UNE NATURALEZA, CULTURA Y TURISMO RESPONSABLE

    Cada primero de agosto, el humo del sahumo vuelve a elevarse en distintos rincones del país. Aunque esta tradición tiene sus raíces en la cosmovisión andina, hoy el homenaje a la Madre Tierra trasciende las fronteras del Norte argentino y encuentra expresión en numerosas provincias, invitando a viajeros y comunidades a reflexionar sobre el valor de la naturaleza, el patrimonio cultural y el turismo responsable.

    El primer día de agosto amanece distinto en muchos lugares de la Argentina. Antes de que el movimiento cotidiano gane las calles, el aroma de las hierbas encendidas comienza a mezclarse con el aire frío del invierno. Alrededor de un pequeño pozo abierto en la tierra, familias enteras se reúnen para repetir un gesto que lleva siglos atravesando generaciones: agradecer.

    No hay un escenario ni un espectáculo. Hay silencio, respeto y tiempo. Tiempo para recordar que la tierra devuelve mucho más de lo que recibe y que, al menos una vez al año, merece que quienes viven de ella le ofrezcan parte de sus frutos.

    Aunque la celebración de la Pachamama nació en la cosmovisión de los pueblos andinos y mantiene una profunda presencia en Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán y La Rioja, hoy también se realiza en provincias de Cuyo, el Centro, el Litoral y la Patagonia, impulsada por comunidades originarias, instituciones culturales, municipios y vecinos que encuentran en esta ceremonia una forma de mantener vivo un legado ancestral.

    Agosto, un mes con profundo significado

    Para las comunidades andinas, agosto no representa simplemente el comienzo de un nuevo mes. Es el inicio de un ciclo en el que la naturaleza comienza a prepararse para el regreso de las lluvias y el renacer de la fertilidad.

    La Pachamama —palabra que proviene del quechua y el aymara— suele traducirse como «Madre Tierra», aunque su significado es mucho más profundo. «Pacha» representa el universo, el tiempo y el espacio; «mama» significa madre. Juntas expresan una manera de comprender la vida donde las personas, los animales, el agua, las montañas y la tierra forman parte de un mismo equilibrio.

    Más que una creencia, es una forma de relacionarse con el territorio.

    La ceremonia que agradece a la Madre Tierra

    Quien tiene la oportunidad de presenciar un Corpachar descubre que cada gesto tiene un sentido.

    Primero se abre la tierra. Después llegan las ofrendas: hojas de coca, chicha, api, vino, caña con ruda, tamales, mote, papas, frutas, alimentos preparados para la ocasión y el humo del sahumo que acompaña la ceremonia.

    Cada comunidad conserva sus propias costumbres, por lo que los rituales pueden variar de un lugar a otro. Sin embargo, el mensaje permanece intacto: agradecer antes de pedir y reconocer que la tierra sostiene la vida de todos.

    No es una representación pensada para los visitantes. Es una tradición viva que continúa transmitiéndose de generación en generación y que forma parte del patrimonio cultural de la Argentina.

    Tradiciones que siguen vivas

    El primero de agosto también es sinónimo de encuentros familiares y comunitarios. En muchos pueblos, vecinos y visitantes comparten ceremonias, ferias, comidas regionales y actividades culturales que fortalecen el sentido de pertenencia.

    Ese día también se mantiene una costumbre muy arraigada: beber caña con ruda en ayunas. Según la tradición popular, ayuda a alejar los males del invierno, atraer la buena salud y comenzar el nuevo ciclo con prosperidad.

    Más allá de las creencias de cada persona, estas prácticas forman parte de un patrimonio intangible que habla de la memoria, la identidad y la diversidad cultural del país.

    Viajar también es una forma de respetar

    Cada año son más los viajeros que eligen acercarse a estas celebraciones para conocer de cerca una de las expresiones culturales más representativas de la Argentina.

    Pero participar de una ceremonia de la Pachamama implica comprender que no se está frente a un atractivo preparado para el turismo. Se ingresa, como invitado, a un momento profundamente significativo para quienes mantienen viva esta tradición.

    Escuchar antes de preguntar, pedir permiso antes de tomar una fotografía, respetar los espacios ceremoniales, cuidar el ambiente y valorar el trabajo de artesanos, productores y emprendedores locales son pequeñas acciones que enriquecen la experiencia y fortalecen el vínculo entre visitantes y comunidades.

    Después de todo, conocer un destino también significa aprender a respetar su identidad.

    Cuando el turismo aprende de los pueblos originarios

    Mucho antes de que existieran conceptos como turismo sustentable o turismo responsable, los pueblos originarios ya enseñaban una forma equilibrada de convivir con la naturaleza.

    Uno de esos principios es el Ayni, basado en la reciprocidad: todo aquello que recibimos merece una devolución.

    Ese concepto mantiene plena vigencia. Elegir productos regionales, apoyar emprendimientos familiares, respetar los senderos habilitados, evitar dejar residuos y contribuir a la conservación del patrimonio natural y cultural son maneras concretas de devolver parte de todo lo que un destino nos ofrece.

    Viajar también puede ser una forma de cuidar.

    Una celebración que trasciende las regiones

    La Pachamama nació en la cosmovisión andina, pero hoy su mensaje encuentra eco en distintos puntos de la Argentina.

    En el Norte conserva toda la fuerza de una tradición milenaria. En otras regiones del país, comunidades originarias, instituciones educativas, organizaciones culturales y municipios mantienen vivo este homenaje, adaptándolo a las características de cada territorio sin perder su esencia: agradecer a la tierra y reconocer que el ser humano forma parte de ella.

    Esa capacidad de reunir culturas, generaciones y regiones convierte al 1° de agosto en una fecha que trasciende fronteras provinciales y nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con el ambiente.

    Una invitación a viajar con otra mirada

    Los paisajes argentinos son uno de los grandes motivos que impulsan a miles de personas a recorrer el país. Sin embargo, detrás de cada montaña, cada quebrada, cada bosque, cada río o cada salar existen comunidades que han construido su identidad en diálogo permanente con la naturaleza.

    Comprender esa relación también es parte del viaje.

    Desde InfoturismoArgentina creemos que el turismo encuentra su verdadero sentido cuando, además de descubrir nuevos paisajes, invita a conocer las historias, las costumbres y los valores de quienes habitan cada destino.

    Quien participa con respeto de una ceremonia de la Pachamama suele regresar con mucho más que una buena fotografía. Regresa entendiendo que el patrimonio natural y el patrimonio cultural son inseparables; que cuidar un paisaje también implica respetar las tradiciones de quienes lo consideran parte de su vida cotidiana.

    Quizás esa sea la enseñanza más valiosa que deja cada primero de agosto: recordar que la tierra no es simplemente el lugar al que viajamos. Es el hogar que compartimos y la mayor herencia que podemos preservar para las generaciones futuras.

    Por Debora Ruiz / Infoturismoargentina