
En el Palacio San Miguel, durante la 67.ª edición de Argentina Fashion Week, la moda sostenible abrió un espacio para los saberes artesanales y las identidades de distintos puntos del país. Allí, entre diseñadores y modelos, Zulma y Rosita llevaron sobre sus hombros mucho más que dos ponchos: llevaron parte de la cultura, el trabajo y la identidad de Catamarca.
Hay momentos que sorprenden y otros que sin esperarlos, llegan a emocionar. Ver a Zulma y Rosita caminar por la pasarela del Palacio San Miguel fue uno de ellos. Las luces, la música, los diseños y el movimiento propio de una de las grandes citas de la moda argentina marcaban el ritmo de la jornada. Sin embargo, cuando ellas aparecieron luciendo con orgullo los ponchos catamarqueños, para quienes conocemos su trabajo y la calidad humana que las caracteriza, la escena adquirió otro significado.
Rosita es oriunda de Belén, hilandera y tejedora, y está al frente del área de artesanías y textiles de Casa de Catamarca. Zulma también conoce de cerca el lenguaje de los hilos y el tejido: de sus manos nacen los pequeños ponchos artesanales que se convierten en souvenirs y acompañan distintas actividades y encuentros que la representación provincial realiza en Buenos Aires. Por eso no eran simplemente dos mujeres modelando una prenda. Los ponchos que llevaron sobre sus hombros hablaron también de ellas, de su labor cotidiana y de una identidad que reconocen y llevan con orgullo como catamarqueñas.
CUANDO LA TRADICIÓN ENCUENTRA NUEVOS ESCENARIOS
La participación se dió en el marco de la Pasarela Institucional de AMSOAR (Asociación Moda Sostenible Argentina), dentro de la 67.ª edición de Argentina Fashion Week, que reunió propuestas capaces de abordar la sostenibilidad desde diferentes lugares: reutilización de materiales, recuperación de textiles, técnicas ancestrales, tintes naturales y preservación de saberes artesanales. La Casa de Catamarca en Buenos Aires tuvo una participación especial con una selección de piezas que puso en valor su tradición textil.

Ponchos, ruanas y caminos de mesa confeccionados en lana de oveja y alpaca, bordados a mano y diseños tradicionales llevaron hasta el Palacio San Miguel una pequeña muestra de un patrimonio que continúa vivo gracias a quienes conservan y transmiten esos conocimientos.

Rosita y Zulma
Y allí estaban Zulma y Rosita.Verlas avanzar por una pasarela transitada por modelos y grandes nombres del diseño produjo una emoción difícil de disimular. Para quienes hemos tenido la posibilidad de conocerlas personalmente, compartir con ellas y descubrir a las excelentes personas que existen detrás de su trabajo, fue inevitable que aparecieran algunas lágrimas. Porque aquella tarde no necesitaron convertirse en otra cosa para ocupar ese lugar. Fueron ellas mismas, dos mujeres catamarqueñas llevando a la pasarela aquello que conocen desde las manos: el tejido, el poncho, el oficio y los saberes que atraviesan generaciones.
UNA INVITACIÓN QUE PERMITIÓ DESCUBRIR OTRA HISTORIA
La presencia de InfoturismoArgentina en esta jornada llegó de la mano de Casa de Catamarca en Buenos Aires y especialmente de su representante, la Lic. Anina Moscone, quien junto a un gran equipo viene impulsando diferentes espacios para acercar la provincia, su cultura, sus artesanías, sus producciones y sus protagonistas al público. Conocer desde adentro a quienes forman parte de ese equipo permite también descubrir las historias humanas que existen detrás de cada actividad. Y esta vez fueron Zulma y Rosita quienes salieron de su labor cotidiana para encontrarse, casi inesperadamente, bajo las luces de una gran pasarela.


También fue fundamental Ale Gougy, diseñadora de Cosecha Vintage y curadora de la Pasarela Institucional de AMSOAR, cuyo acompañamiento hizo posible que InfoturismoArgentina pudiera estar presente y registrar una jornada donde sostenibilidad, diseño e identidad encontraron un lenguaje común.




Su propuesta “No me tires. Soy el futuro” llevó a escena descartes de medias de nylon y residuos textiles, demostrando cómo aquello que parecía haber terminado su ciclo puede transformarse y encontrar una nueva oportunidad a través del diseño.
UNA PASARELA CON IDENTIDAD FEDERAL
La jornada permitió además encontrarse con expresiones provenientes de distintos territorios argentinos. Los tejidos del Mercado Artesanal de La Pampa, con ponchos y medias mantas realizados en lana de oveja y telar tradicional, compartieron escenario con propuestas contemporáneas que recuperan técnicas y materiales vinculados a sus lugares de origen.
Desde Tucumán, Julieta Ganum presentó “Warmi”, recuperando las tradicionales randas y el trabajo de artesanas tucumanas para incorporarlos al diseño actual.
Formosa también estuvo representada a través de Alma de Linaje, de Gabriela Hernández, cuya propuesta llevó materiales y saberes artesanales de su territorio a la pasarela.
Catamarca encontró allí su propio lenguaje: el del poncho. Una prenda que identifica a la provincia, pero que también guarda historias de familias, artesanos, técnicas, tiempos y manos. Un patrimonio que puede permanecer profundamente arraigado a su tierra y, al mismo tiempo, dialogar con las nuevas formas de pensar la moda. Quizás por eso la imagen de Zulma y Rosita caminando juntas quede entre las más significativas de aquella jornada.
Sobre sus hombros llevaron ponchos. Pero en cada paso también estuvieron presentes las manos que hilan y tejen, los saberes heredados y una parte de la historia artesanal de una provincia. Por unos minutos, bajo las luces del Palacio San Miguel, Zulma y Rosita llevaron esa cultura ancestral hasta lo más alto de la pasarela.
Y lo hicieron siendo simplemente ellas.




























Por Debora Ruiz / Infoturismoargentina
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