
Ubicado en la localidad de Copacabana, a 15 kilómetros de la ciudad de Tinogasta, el Complejo Termal La Aguadita es una alternativa para quienes buscan combinar agua, naturaleza y una jornada de descanso al aire libre.
Su cercanía con la ciudad permite incorporarlo fácilmente a una estadía en Tinogasta. Para llegar resulta conveniente contar con movilidad o prever previamente el traslado, especialmente para quienes no conocen la zona.
Durante nuestra visita, realizada en septiembre en el marco del Fampress internacional 2026 por Catamarca, encontramos un predio amplio, rodeado por montañas y con sectores preparados para quedarse durante varias horas. Y hay algo que conviene saber antes de emprender el paseo: La Aguadita propone una experiencia termal muy particular.
AGUAS TERMALES, PERO DIFERENTES A LAS DE FIAMBALÁ
La palabra “termal” suele llevarnos inmediatamente a pensar en aguas muy calientes. Sin embargo, no todas las aguas termales producen esa sensación al ingresar: existen distintas temperaturas y composiciones minerales que determinan sus características.
En La Aguadita, las aguas son más bien cálidas y se sitúan en torno a los 29 °C. Durante nuestra visita en septiembre, todavía fuera de la temporada fuerte del complejo, la sensación al tocarlas fue incluso más fresca, lejos de las altas temperaturas que muchas veces asociamos al termalismo.
Esa característica ayuda también a comprender la diferencia con las de Fiambalá. Allí, las aguas calientes permiten pensar en una experiencia disfrutable durante todo el año. La Aguadita encuentra su mejor momento en primavera y, especialmente, durante el verano, cuando las altas temperaturas invitan a buscar piscinas donde refrescarse y pasar el día.
Pero no se trata de comparar cuál es mejor. Son dos experiencias diferentes dentro de Tinogasta, cada una con su propia identidad.
PILETAS, QUINCHOS Y UN ASADO ENTRE MONTAÑAS




La Aguadita cuenta con cuatro piletas distribuidas en diferentes sectores y niveles del terreno.
La infraestructura que las rodea permite imaginar rápidamente el plan: instalarse en alguno de sus quinchos techados, preparar un asado y alternar el almuerzo y el descanso con algunos chapuzones.
Hay mesas, bancos, asadores individualizados y numerados, sectores de sombra, iluminación y tomacorrientes, un detalle práctico que permite cargar el celular o conectar algún pequeño dispositivo durante una estadía de varias horas. También existe espacio para estacionar los vehículos.
En la parte superior del complejo aparece una de sus postales más atractivas: la pileta de mayores dimensiones. Desde el agua, la mirada se abre hacia las montañas y el paisaje de Tinogasta, convirtiendo al entorno natural en parte de la experiencia.
Es probablemente allí donde mejor se comprende la esencia de La Aguadita: agua, tranquilidad y buenas vistas, sin necesidad de demasiadas cosas más.
DE PASAR EL DÍA A QUEDARSE A DORMIR
La posibilidad de disfrutar La Aguadita durante más tiempo comenzó a tomar forma hace más de una década. En 2014 se inició la construcción de cuatro cabañas dentro del predio, pensadas precisamente para ampliar la propuesta y permitir que los visitantes pudieran alojarse en el mismo complejo. Fueron habilitadas en enero de 2015, junto con otras mejoras realizadas en las instalaciones. Las cuatro unidades ofrecen en conjunto 24 plazas y la propuesta incorporó además hidromasajes tipo jacuzzi al aire libre.
Ubicadas detrás del sector de la pileta superior, las cabañas aportan un valor agregado interesante: La Aguadita deja de ser solamente una alternativa para pasar el día y suma la posibilidad de despertar en medio de este paisaje.
Durante nuestro recorrido pudimos observar tanto las cabañas como los jacuzzis exteriores. Para quienes quieran hospedarse, lo recomendable es consultar previamente disponibilidad y modalidad de reserva, especialmente según la época del año.
UN NUEVO IMPULSO PARA EL COMPLEJO
La Aguadita atravesó distintas etapas de crecimiento y puesta en valor. Una de las más recientes ocurrió en 2024, cuando la gestión municipal encabezada por el intendente Ernesto Andrada impulsó un relanzamiento del complejo. En esa etapa se realizaron trabajos de iluminación, pintura de las piletas, mejoras en el sistema de irrigación e intervenciones en quinchos y asadores, renovando distintos sectores utilizados por quienes llegan a pasar el día.
La convocatoria durante los meses de verano demuestra que existe interés por esta propuesta. En la temporada de verano de 2025 se informó una afluencia de aproximadamente 300 visitantes por día, un número significativo para un complejo de estas características.
Y quizás allí exista también una oportunidad: que La Aguadita gane mayor presencia no solamente entre los tinogasteños que ya la conocen, sino entre aquellos viajeros que llegan al departamento atraídos por otros puntos turísticos y todavía desconocen esta alternativa.
UNA EXPERIENCIA QUE PUEDE SEGUIR SUMANDO
La amplitud del predio y la infraestructura existente muestran que La Aguadita tiene posibilidades para continuar creciendo y diversificando su propuesta, especialmente durante la temporada de primavera-verano.
Entre esos complementos, una cafetería, proveeduría o un espacio gastronómico aportaría comodidad a quienes prefieren pasar el día sin llevar alimentos o simplemente quieren comprar una bebida, un café o algo para comer.
Del mismo modo, brindar cada vez más información sobre las características particulares de sus aguas, alojamiento y servicios disponibles puede ayudar al visitante a planificar mejor la jornada y, sobre todo, a saber de antemano qué tipo de experiencia encontrará.
Son pequeños complementos para una propuesta que ya tiene mucho a favor: un entorno natural privilegiado, piletas, sectores preparados para compartir el día y la posibilidad de alojarse dentro del propio complejo.
UNA IDENTIDAD PROPIA PARA LA AGUADITA
La Aguadita no necesita parecerse a las termas de Fiambalá para encontrar su lugar dentro de la oferta turística de Tinogasta.
Su fortaleza está precisamente en otra experiencia: primavera y verano, aguas de temperatura moderada, montaña, pileta, sombra, un quincho y un asado compartido entre seres queridos.
La infraestructura existe, el paisaje hace su parte y las mejoras realizadas durante los últimos años acompañaron la puesta en valor de un lugar que forma parte desde hace tiempo de los espacios recreativos elegidos por los tinogasteños.
Ahora existe la oportunidad de seguir dándolo a conocer.
Con información clara sobre lo que ofrece y servicios que acompañen la experiencia, La Aguadita tiene condiciones para consolidar su propia identidad y posicionarse como una alternativa para disfrutar de Tinogasta durante los meses de calor.
Porque también hay algo importante en el crecimiento de un atractivo turístico: que la comunidad lo conozca, lo disfrute y lo recomiende.
El paisaje, las aguas y la infraestructura ya están. El próximo paso será conseguir que más turistas sepan que, a pocos kilómetros de la ciudad, existe un lugar donde pasar un día de verano entre montañas y que quienes lleguen encuentren lo que fueron a buscar, disfruten la experiencia y se vayan con ganas de recomendarla.
Por Debora Ruiz / Infoturismoargentina
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