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JUJUY: MI PRIMER ENCUENTRO CON ARGENTINA

Por Jacqueline Granda Marcillo

En septiembre de 2026 viví una experiencia que recordaré siempre: mi primer viaje a Argentina. Llegué como periodista turística ecuatoriana, con la curiosidad de quien desea conocer un destino más allá de sus postales, escuchar las historias de su gente y descubrir esas experiencias que permiten comprender la identidad de un lugar.
Jujuy fue la primera provincia que me recibió y, desde el comienzo, me sorprendió con sus paisajes, su cultura andina, sus sabores y la calidez de las personas que nos acompañaron. Esta visita formó parte del viaje de prensa organizado por la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT), una experiencia que sus organizadores describieron como el viaje de prensa más largo de la historia del periodismo turístico.
Una provincia que cuenta sus historias
Lucía Sant fue nuestra anfitriona y coordinadora en Jujuy. Gracias a ella pudimos acercarnos a distintos espacios culturales y turísticos, conocer a sus protagonistas y comprender mejor el valor de su patrimonio.
Visitamos el Centro Cultural Lola Mora, un espacio que invita a conocer el legado de la reconocida escultora argentina y la importancia del arte en la identidad cultural del país. También recorrimos el Centro de Interpretación Geológico y Paleontológico Huellas de Maimará, conocido por su exposición relacionada con la historia geológica y paleontológica de la región.

Me encantó encontrar propuestas que permiten descubrir el territorio desde diferentes perspectivas. Los paisajes cuentan una parte de la historia, pero los museos, los centros de interpretación y las personas que trabajan en ellos nos ayudan a comprender lo que vemos.

Durante estas visitas recibimos diplomas de participación y tuvimos la oportunidad de conversar con los responsables de los espacios. Son gestos que agradezco porque reflejan el interés por compartir el conocimiento y construir vínculos entre quienes trabajamos en turismo y periodismo.

El Tren Solar de la Quebrada y los sabores del norte

Una de las experiencias más interesantes fue viajar en el Tren Solar de la Quebrada, una propuesta que permite recorrer parte de la Quebrada de Humahuaca de una manera diferente, conectando comunidades y paisajes emblemáticos de Jujuy.
A lo largo del recorrido, la geografía andina nos acompañó con sus montañas, colores y contrastes. También disfrutamos de degustaciones de vinos y alfajores, porque conocer un destino implica probar sus sabores y descubrir el trabajo de quienes los elaboran.
En Salinas Grandes, el paisaje parecía extenderse hasta el infinito. La inmensidad blanca, el cielo y las montañas creaban una imagen difícil de olvidar. Allí también conocimos el Trópico de Capricornio, una referencia geográfica que nos recuerda la relación entre el territorio, la astronomía y la experiencia de viajar.
Visitamos además la Bodega y Viñedos Jesús Vilte, donde pudimos acercarnos a una propuesta vitivinícola vinculada con el entorno jujeño. En lugares como este se comprende que el vino no es solamente un producto: también expresa las condiciones de la tierra, el clima y la creatividad de quienes apuestan por producir en regiones singulares.

Tilcara y Purmamarca: artesanía, gastronomía y cultura viva

Tilcara fue uno de esos lugares donde me habría gustado tener más tiempo para caminar, observar y conversar. En su plaza artesanal encontré un hermoso poncho de lana de guanaco que no pude resistirme a comprar.
Me pareció un recuerdo muy especial por su relación con los saberes textiles y la cultura andina. Detrás de una prenda artesanal hay materia prima, técnicas, tiempo y conocimientos que pasan de una generación a otra. Comprar directamente a los artesanos también es una forma de valorar su trabajo y contribuir a la economía local.
En Tilcara visitamos Los Puestos, donde pudimos disfrutar de la gastronomía regional, y conocimos Pristine Camps, una propuesta de alojamiento que permite experimentar el paisaje de una manera diferente.
También compartimos una experiencia en Maima Resto Bar, donde los sabores formaron parte de esa aproximación a la identidad del norte argentino.
En Purmamarca, el mercado artesanal y el paisaje de El Porito fueron parte del recorrido. Es un pueblo que invita a mirar las montañas, descubrir los productos locales y caminar sin prisa por sus calles.
En Los Colorados hacía muchísimo frío. Recuerdo que pedí una empanada caliente de queso y jamón, mientras Chuy eligió una de llama. Las dos estaban deliciosas. Fue uno de esos momentos sencillos que terminan convirtiéndose en recuerdos entrañables de un viaje.

Folclore: una manera de encontrarse con la gente
Las peñas folclóricas fueron una de las experiencias que más disfruté en Jujuy. Me gusta la música que nace de la identidad de un lugar, esa que reúne a las personas alrededor de una mesa y que invita a cantar, conversar y bailar.
En las peñas encontré una expresión cultural viva, compartida por artistas y público. No se trata solamente de escuchar canciones tradicionales, sino de acercarse a una forma de celebrar la vida, mantener las costumbres y transmitir historias.
Viajar por el norte argentino me permitió reconocer similitudes con las expresiones culturales de otros países sudamericanos, pero también descubrir aquello que hace particular a cada comunidad.

San Salvador de Jujuy: comunicar para generar viajes reales

En San Salvador de Jujuy participé en el Congreso Internacional de Periodismo Turístico, con el tema “Cuando comunicar un destino genera viajes reales”. Fue una oportunidad para reflexionar sobre el papel de quienes contamos historias de destinos, experiencias y personas.
La comunicación turística puede despertar curiosidad, pero también tiene una responsabilidad: representar los lugares con respeto, dar visibilidad a las comunidades y ayudar a que los viajeros comprendan aquello que hace especial a cada territorio.
Durante la estancia conocimos el Cabildo, la Plaza Belgrano, el Museo del Cabildo y la Experiencia Éxodo, propuestas que permiten acercarse a episodios fundamentales de la historia argentina.
Otro momento especial fue la entrevista en Canal 7, organizada gracias a la gestión de Lucía Sant. Compartí ese espacio con Eric, de Perú; Yovani, de Venezuela; Salvador, de República Dominicana; y Chuy, de México. Cada uno llevaba consigo su propia mirada sobre el turismo y la comunicación, y fue interesante compartir nuestras experiencias desde distintos países de América Latina.

Un poncho, muchas historias y el deseo de volver
Jujuy fue mi primera puerta de entrada a Argentina y me dejó recuerdos que van mucho más allá de las fotografías: el paisaje de Salinas Grandes, el recorrido en el Tren Solar, el sabor de las empanadas, la música de las peñas y el poncho que compré en Tilcara.
Gracias a Lucía Sant por su acompañamiento y coordinación, a la OMPT y a todas las personas que nos recibieron y compartieron con nosotros sus conocimientos, sus tradiciones y su cariño.
Me fui con la sensación de haber conocido una provincia que sabe mostrar su riqueza cultural y natural, pero también con ganas de volver para seguir descubriendo sus historias.
Porque un viaje comienza cuando llegamos a un lugar, pero permanece con nosotros gracias a las personas que conocemos, las emociones que vivimos y los recuerdos que elegimos llevarnos.

Jacqueline Granda Marcillo

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